domingo 29 de noviembre de 2009

Cine, cine, cine...

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A., C. y T., alumnas de 2º de la eso, me dijeron el viernes que vaya y pase con mi rareza de no tener televisión, pero que no podía ser, de ninguna de las maneras, que no hubiera visto Titanic. «No se puede vivir sin haberla visto, profe…». Para mí, estas palabras son muy grandes (ya saben que medimos la importancia de las cosas según lo importante que sean para nosotros… y yo utilizo mucho esta expresión… Iba a decir «absurda», pero no, no lo es, es sencillamente una manera de expresar nuestra percepción de las cosas). Se puede vivir sin haber visto Titanic y sin haber leído Cien años de soledad o a Blas de Otero, pero se vive peor. Así que por fin he visto Titanic. Me ha encantado:
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.a) El vestido rojo y negro con el que ella aparece cuando va a suicidarse. En general, todo su vestuario. Y sus peinados y despeinados…
b) La frase de Guggenheim cuando le ofrecen el chaleco salvavidas: «No, muchas gracias. Vamos vestidos elegantes y nos ahogaremos como caballeros. Pero sí tomaríamos un brandy».
c) Los músicos tocando mientras el barco se hunde. Ya lo dijo Sabina: «Que el fin del mundo te pille bailando…». Al hilo de esto, cuando llegan los de tercera clase a la cubierta: «Música para ahogarse. Ya noto que estamos en primera clase».
d) La elipsis de su amor en el coche… La marca de la mano en el cristal con vaho.
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…..Y, ya puesta a romper principios, continué con Revolutionary road: los mismos actores (incluso la gran Kathy Bates), que tampoco había visto y que me habían recomendado y no recomendado en varias ocasiones. Genial cuando April verbaliza eso que todos pensamos en algún momento («nuestro error ha consistido en creernos especiales»…). Y, como conclusión, la escena, maravillosa, en la que Frank le hace el dibujo de la máquina que va a vender y que resume, en mi opinión, nuestro sistema: «Básicamente, es una gran máquina de sumar sólo que, en lugar de componentes mecánicos, tiene miles de válvulas de vacío individuales». Me ha gustado porque hace el retrato tantas veces visto de la clase media pero sin ofender. Es decir, no son personajes ridículos o limitados, sino seres que han aprendido a sobrevivir de la única manera que se les permite… A costa de la vida. Brutal.
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Decepción: Eden al oeste, la última de Costa Gavras. Qué pena…
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Asidero: despertarse con el sonido de la lluvia.
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Y, para comenzar bien la semana, un poema de Pasolini, nada menos:
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Ninarieddo, tú te acordarás de aquel sueño
sobre el que hablamos tantas veces...
Yo iba en coche, y marchaba solo, con el asiento
vacío a mi lado, y tú corrías detrás de mí;
a la altura de la ventanilla medio abierta,
corrías ansioso y obstinado, me gritabas
con un poco de llanto infantil en la voz:
«Paolo, ¡llévame contigo! ¡Págame el viaje!»
Era el viaje de la vida; y solo en el sueño
osaste descubrirte y pedirme algo.
Tú sabes mejor que nadie que aquel sueño
forma parte de la realidad, que no fue un Ninetto
soñado quien dijo aquellas palabras.
Fue tan de veras que cuando hablamos de ello
te sonrojas. Ayer noche, en Arezzo,
en el silencio de la noche,
mientras el guardián cerraba la verja con el candado
a tus espaldas, y estabas a punto de marchar,
con tu sonrisa burlona y fulminante me dijiste: «¡Gracias!»
¿«Gracias”, Ninè? Es la primera vez que me lo dices.
Y sin embargo ahora te das cuenta de ello y te corriges,
sin cambiar de gesto (en eso eres un maestro), bromeando:
«Gracias por el viaje». El viaje que tú querías
que yo te pagase era, lo repito, el viaje de la vida:
y en aquel sueño de hace tres o cuatro años escogí
todo aquello a lo que mi inequívoco amor por la libertad
es contrario. Si ahora me agradeces el viaje
mientras entras en el calabozo, me subo con miedo
al avión que me llevará a un lugar lejano.
Nunca me saciaré de nuestra vida:
nunca puede agotarse algo que es único en el mundo.

viernes 27 de noviembre de 2009

El mundo nunca

se hundirá

-ni se rendirá-

a tus pies.

Así que

esta noche

sal a bailar,

que no sea otro

el que te cuente

cómo suenan las olas

al romper en las rocas.

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«Tenlo en cuenta», Javier Das, No hay camino al paraíso, Madrid, Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009

Siempre que veo a Paco Ibáñez tengo la misma sensación: la de la verdad. Una verdad en minúscula, la que nos pertenece, esa que surge de la vida y no del concepto artificioso inventado por el poder. Lo pensaba ayer, en la presentación de Poemas para los demás, de Ángel Guinda. Leyeron poemas varios actores, entre ellos José Luis de la Vega, que, entre algunos del libro de Ángel, leyó un romance escrito para la ocasión. Y ahí es donde pensé lo de la verdad. Porque todos leyeron de forma correcta, adecuada (más o menos) al ritmo y el sentido. Pero en José Luis vibró, además, la verdad de la amistad. Y eso es muy grande y emocionante cuando se percibe. Y aquí está el romance, claro:
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Era el año 87

y te vi aparecer,

hubo buen rollo enseguida,

sobre todo, sencillez.

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Zaragoza y Alicante

por nuestra amistad se unieron

y puedo ser, se fundieron

Cierzo y Moncayo en Levante.

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De Malasaña al Gijón

recorrimos los cafés,

siempre aguantando de pie

a poetas de ocasión.

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Prepotencia y ambición

eran sus buenas virtudes

tú me dijiste, no dudes,

no llegan al corazón.

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Formamos una tertulia,

Alambique verdadero,

gota a gota la poesía

inundando Madrid entero.

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Está por la calle Fúcar

todos los lunes nos vemos

y hablamos sobre la vida

y de la caída del pelo.

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Un día escribí que era un mono

y un mono hoy sigo siendo

los monos hacen monadas,

los poetas hacen versos.

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Yo yo a tu lado, Ángel Guinda,

yo como siempre aprendiendo

que junto a ti la palabra

me quema, que es como un fuego.

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No la apagues nunca, nunca,

vale la pena tenerla

eternamente encendida

y cada vez con más fuerza.

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Que a ti se te encoja el pecho

viendo como los «sin techo»

no tienen donde dormir

y con tanta gente así

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Sales a la calle, aquí

tu aliento republicano

al hombre le da la mano

y escribes: repercutir.

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Por cierto: que me encanta la edición del libro (no lo había visto, sólo había manejado la copia en pdf...). Es naranja y morado y tiene unas dimensiones felisbertianas... De vuelta al concepto de lo pequeño... Casi casi un
«libro sin tapas». Enhorabuena, maestro.

jueves 26 de noviembre de 2009

Llueve hoy finito en Aranjuez... Préstame la seronda y sus sonidos...

miércoles 25 de noviembre de 2009

Estoy con el tema 15 de las oposiciones (El sintagma verbal, nada menos). Pero no sé si será mi mirada o la realidad, el asunto es que surge la poesía así, en cualquier parte y sin avisar. Porque fíjense qué definición del aspecto imperfectivo de los verbos: que subsisten durando... Como tengo debilidad por los gerundios (seré la próxima gerundia de campazas, al tiempo...), pues me ha encantado. Que me encanta, vaya: subsistir durando... El fluir, el tiempo pasando, las nubes... ¿No les digo?...
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Y un nuevo poema nuevo de Ángel Guinda:
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No creo en Dios.
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Creo en Jesucristo, pensador, ideólogo, activista
revolucionario que, por nuestra salvación, bajó
del cielo como un extraterrestre; y por nuestra
causa fue crucificado, muerto, sepultado, abducido;
y subió al cielo.
..
No creo en el Espíritu Santo. Ni en la Iglesia
Caótica.
..
No espero la resurrección de los muertos. Espero
la insurrección de los vivos.
..
Creo en la vida del mundo futuro. Amén.
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«Credo», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009
La crema de calabaza (con un poquito de nata).
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El frío.
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Correr por el Retiro un sábado. Temprano.

martes 24 de noviembre de 2009

Resperación (de respeto y admiración): el profe parafraseaba: «Siempre habrá ricos y pobres». Y, luego, se nos mostraba: «¿Ah, sí? ¿Quién lo dice?». Grande también, el profe...
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He pensado en ello al ver la viñeta que publica hoy El roto en El país...



Cuando la tristeza se transforma (o deforma) se parece bastante a la hermosura y su imagen se va convirtiendo en nubes, pensaba yo leyendo y releyendo este poema que analizamos el jueves pasado en el taller de Martín López-Vega. Las nubes son siempre más fugitivas que las propias estrellas, claro («Un día comprendió cómo sus brazos eran solamente de nubes...» dice Cernuda. Qué grande, Cernuda...)
.....El autor es Zbigniew Herbert y la traducción es de Xaverio Ballester (ya sabes, sin pinchas en el texto en rojo vas a otro lugar...)
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A Maria Rzepińska

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1

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Blancas

alargadas como griegas trirremes

cortadas de un tajo en el borde

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sin velas

sin remos

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cuando las vi por primera vez

en un cuadro de Ghirlandaio

pensé

que no eran sino fruto de la imaginación

una fantasía de artista

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pero existen

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blancas

alargadas

cortadas de un tajo en el borde

el ocaso les añade un toque

de sangre

de oro

y de verde celestial

.

avanzan

muy lentamente

.

casi inmóviles

.

2

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Nada pude elegir

en mi vida

según mi voluntad

mis conocimientos

o mis buenas intenciones

ni un oficio

ni un refugio en la historia

ni un sistema que lo explique todo

ni muchas otras cosas

por eso he elegido lugares

muchos lugares en los que detenerme

.

-tiendas de campaña

-moteles de carretera

-cuartos de invitados

-vivaques sub Iove

-celdas de monasterio

-pensiones junto al mar

.

vehículos

similares a las alfombras voladoras

de los cuentos orientales

me llevaron

de un lado a otro

somnoliento

maravillado

atormentado por la belleza del mundo

.

lo cierto es

que fue un viaje sin descanso

.

caminos enmarañados

sin propósito aparente

horizontes fugitivos

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ahora veo claramente

las nubes sobre Ferrara

blancas

alargadas

sin velas

casi inmóviles

avanzando lentamente

pero con decisión

hacia orillas

desconocidas

.

son ellas

y no las estrellas

quienes deciden nuestro

destino

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«Nubes sobre Ferrara», Informe desde la ciudad sitiada, Madrid, Hiperión, 2008


lunes 23 de noviembre de 2009


Dejemos de mirarnos el ombligo.
Se acabó predicar. A sembrar trigo.
No queremos ya más poetas divos.
Exigimos poetas subversivos.
Poetas como alas,
poetas incisivos,
poetas combativos,
poetas decisivos.
Pero tú qué te crees que es la vida.
Una trampa, una fiera mal herida.
No queremos poemas teoremas.
Poemas solución a los problemas.
..
«Rap/poética», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009
..
Y si en uno anterior las referencias eran Bécquer y Cernuda, en éste yo veo la sombra del gran Parra (Nicanor...) y su Manifiesto:
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[...]
A diferencia de nuestros mayores

-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
[...]
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.
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Pero el gran eco es el de su propia voz: el gran maestro y profesor que ha sido Ángel Guinda... Y la voz de nuestr@s chic@s...
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domingo 22 de noviembre de 2009

El otro día tuve lo que los psicoanalistas denominan un acto fallido: iba a escribir reforma pero me salió deforma... Y es precisamente eso lo que pasa, lo que me pasa, con los cambios, que siempre vienen cargados de ambigüedad. Y las palabras son caprichosas y mi casa está llena de palabras: antiguas, vacias, nuevas, irreconocibles, mentirosas, azules, negras, inútiles... Y, a todo esto, leo (ya saben, las energía conectadas....) el siguiente poema de Ángel Guinda que se titula (¡Ja!) «Deconstrucción»:
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Cuando rompes la palabra verano

quedas ya convocado a ver un ano.

Si seccionas simiente,

dudas, tiemblas, indagas la verdad.

Si fragmentas el término contacto

tienes una llamada a la prudencia.

Si la palabra que cortas es asfalto

te sale un campeón carente de algo.

Si quiebras el vocablo ardientemente

sube la temperatura de tu mente.

Si fracturas la voz condescendencia

se reproduce el grupo en que te encuentras.

Si sajas la palabra ciudadano

trasládate y no vuelvas nunca más.

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«Deconstrucción», Poemas para los demás, Zaragoza, Olifante, 2009